DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU ÚNICO HIJO, para que TODO AQUEL QUE EN EL CREE, NO SE PIERDA, MAS TENGA VIDA ETERNA. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
EL QUE EN EL CREE, NO ES CONDENADO; pero el que no cree, ya ha sido condenado...
Y esta es la condenación: que LA LUZ VINO AL MUNDO, Y LOS HOMBRES AMARON MÁS LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ, porque sus obras eran malas.
Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a ella para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:16-21

21 de noviembre de 2012

12 de noviembre de 2012

¿Qué Llevaré a la Cruz?


"Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden;
pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios."
(1 Corintios 1:18)

¿Qué cosas llevaré a la cruz de Cristo?:
¿Los ojos que resisten la pureza?
¿La tibia oposición ante el pecado?
¿La última soberbia de mi carne?
¿Mi lengua ingobernable y palabrera?
¿El peso de los bienes que me sobran,
o aquellos, --codiciados--, que me faltan?

¿Qué cosas llevaré a la cruz de Cristo?
¿El goce de un rebelde vicio absurdo?
¿La vestimenta de la moda fatua?
¿La voz pagana de ese canto sucio?
¿Será el aburrimiento suicida?
¿Será el escándalo de aquél fracaso?
¿Será mi boca; mi cerebro; el sexo?
¿Qué cosa llevaré a la cruz de Cristo?:

Decido ir yo mismo con mi vida;
Con todo el vértigo de mi vergüenza,
Con mi renuncia sin vacilaciones
Para morir con Cristo en el Calvario.
¡Escojo al Vencedor resucitado!
¡Te escojo a Ti, Jesús, mi eterno amado!

 
Claudio Ramírez Lancién



10 de noviembre de 2012

La Otra Mejilla

(Experimentando la humillación según Cristo)
I
Si la locura de la cruz es grande,
tan grande lo es también el sufrimiento.
Si doy una mejilla y lo soporto,
más gloria tiene colocar la izquierda.
 
No es fuerte aquel que nos golpeó primero,
es fuerte quien al golpe no responde.
Es fuerte el que viril se humilla en Cristo,
aquel que en tal justicia espera.
 
Si tienes enemigos eventuales,
y sobre tu cabeza enseñorean;
si verdadero o errado el juicio sea,
 
¡No importa si mereces esa espada,
si fue del diablo, o Dios la ha permitido,
si sufres el agravio y callas, tú has vencido!
 
II
Y si al vencer no guardas para ti la gloria;
te vuelves y caminas la segunda milla,
entonces tu valor es noble, digno y puro,
tan propio el gesto de un varón cristiano.
 
No busques los laureles de la tierra.
Si hay otros que lograron preeminencia;
si la virtud de las preseas logran
jamás la envidia te corrompa el alma.
 
Si alguno deshonró tu nombre y fama,
remite a Dios tu digna causa
y entrégate a la gracia con reposo.
 
Recuerda que no es fuerte quien te agrede,
es fuerte el que a sí mismo se ha vencido.
¡Es fuerte quien ha muerto en Cristo, y vive!
  
III
Si alguno te pidió cubrir su cuerpo
ofrécele el vestido, y además la capa.
Hay muchos que, desnudos,
buscan albergue hospitalario de ternura.
 
Si piensas que el dolor que te infligieron
no tiene excusas y temes tu futuro,
¡despierta, mira a Cristo en el Calvario,
su ejemplo alentador es nuestro testimonio!
 
¡Abreva el agua de la vida en Cristo!
¡Soporta hasta el martirio de tu carne!
¡Declina la violencia que te muerde!
 
¡Si hay fruto espiritual después de un dardo;
si algún provecho te dejó el quebranto,
es verte débil, siendo fuerte en Cristo!

Claudio Ramírez Lancién